INTRODUCCIÓN

La lectura y la escritura, son habilidades que todo ser humano puede desarrollar, es continua y permanente. Desde que somos niños empezamos a tener contactos diversos con palabras escritas a nuestro alrededor, en diferentes cosas y lugares.
Siempre ha sido de vital importancia para los distintos sectores saber qué se lee en cada país, cuánto se lee, y qué clase de lectura se lee. Panamá no escapa de ésta realidad sumándose a los análisis cualitativos y cuantitativos de lo que es lectura. Esto ha cobrado un inmenso valor en tanto que los tirajes de los libros por parte de las editoriales han cambiado sustantivamente, debido a que nos sumergimos en un mar de libros editados y poco leídos. Esto sucede en casi todas las formas del arte. Salen al aire miles de nuevos cantantes con sus CDs y son muy pocos los que quedan pegados o llegan al triunfo.
Hay que partir de un principio, todos los días leemos, todos somos lectores, porque se declara lector a aquella persona que declare leer cualquier material escrito y sepa descifrarlo. No se trata de calificar las prácticas lectoras, sino los contextos donde ocurren, de allí que los lectores exploraran su lectura en los formatos que mejor se acomoden, periódicos, revistas, libros, soportes electrónicos. Sin embargo, es importante determinar con alguna precisión qué se lee en Panamá para medir nuestro nivel de comportamiento y fijar políticas que nos lleven a determinar hacia dónde el gobierno y la empresa privada deben encaminar sus esfuerzos, a fin de formar más y mejores lectores.

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